sábado, 2 de febrero de 2008

TROYA





La guerra de Troya fue un conflicto bélico en el que se enfrentaron una coalición de ejércitos aqueos contra la ciudad de Troya (también llamada Ilión), ubicada en Asia Menor. Según el mito, se trataría de una expedición de castigo por parte de los aqueos, cuyo casus belli sería el rapto (o fuga) de Helena de Esparta por el príncipe Paris de Troya.
Esta guerra es uno de los ejes centrales de la épica grecolatina y fue narrada en un ciclo de poemas épicos de los que solo dos han llegado intactos a la actualidad, La Ilíada y La Odisea, atribuidas a Homero. La Ilíada describe un episodio de esta guerra, y La Odisea narra el viaje de vuelta a casa de uno de los líderes griegos. Otras partes de la historia y versiones diferentes fueron elaboradas por poetas griegos y romanos posteriores.
Esta guerra tuvo lugar en los siglos XIII a.C. o XII a.C. Troya estaba situada cerca del estrecho de los Dardanelos en el noroeste de la península de Anatolia (actual Turquía).

El origen del conflicto provenía del odio de los griegos o aqueos, como los llama Homero en su obra, hacia los troyanos, generado por el rapto de Helena, esposa del rey espartano, Menelao.
El autor del rapto, fue Paris, hijo del rey de Troya, ciudad asiática ubicada a la entrada de los Dardanelos. Este hecho ya había sido profetizado por los dioses, durante el banquete de bodas que se celebró con motivo de la unión de la ninfa Tetis y el rey Peleo, donde todos los dioses excepto la diosa de la discordia, Eris, fueron invitados.
El enojo de Eris se manifestó dejando una manzana de oro en la mesa destinada a “la más hermosa”. Esta inscripción, que figuraba en la dorada fruta, motivó que la reclamaran para sí, Afrodita, Atenea y Hera.
Paris, hijo del rey de Troya, fue designado para decidir a quien correspondía la manzana, y se la entregó a Afrodita, que a cambio le había ofrecido el amor de la más bella de las mujeres. Esa mujer fue Helena, objeto de su rapto, que tenía un celoso marido.
Menelao, esposo de Helena, y su soberbio hermano Agamenón, rey de Micenas, reunieron a los príncipes griegos aliados (Esparta, Argos, Pilos, Creta, los beocios, el reino de Phtia, en Tesalia, Itaca, Atenas y Salamina) conformando un ejército, que partió desde el puerto de Aulida, ubicado entre Grecia y la isla Eubea. Si bien cada príncipe conservó su autoridad, reconocieron el liderazgo de Agamenón, a quien a pesar de ser objeto de críticas, se le siguió respetando.
Pero Agamenón abusó de su autoridad, tomando para sí una esclava de Aquiles, lo que motivó el enojo de éste, quien se retiró del ejército griego.
La “Ilíada” comienza expresando que va a tratar sobre la cólera de Aquiles, refiriéndose a este episodio.
Aquiles era hijo de la ninfa Tetis, una de las cincuenta hijas de Nereo, dios de las olas del mar, y del rey Peleo, soberano de los Mirmidones, en el sur este de Tesalia (al enlace entre esta ninfa y el rey ya nos hemos referido).
Sobre Aquiles, pesaba una terrible profecía, que auguraba que moriría en Troya, durante su juventud. Gracias a las aguas milagrosas de la laguna Estigia, donde su madre lo bañó, Aquiles adquirió invulnerabilidad, pero quedó fuera de esa protección su talón, lugar de donde su madre los sujetó (esta leyenda no está descripta en la Ilíada sino por un poeta del siglo I, llamado Estacio en su poema “Aquileida”).
Ante la decisión del héroe de abandonar a sus aliados, y el pedido que hace a su madre de implorar a Zeus para que haga retroceder a los griegos, los troyanos al mando de Héctor, avanzaron sobre el ejército de Agamenón, alzándose con la victoria.
Los combates se hacían por lo general a pie, en lucha cuerpo a cuerpo, resguardados por cascos, corazas y lorigas de bronce para proteger los muslos, además de los escudos. Las armas predominantes eran lanzas, picas, arcos y espadas.
Aquiles aceptó que Patroclo, su amigo, que lo había acompañado, enfrente a Héctor, pero perece en el encuentro. Aquiles, decide él mismo enfrentar a Héctor, que se había apoderado de su armadura. Ayudado por las armas que le proveyó el propio Dios Vulcano, dio muerte a su enemigo, con cuyo cadáver regresó al campamento.
Narra luego Homero los funerales de Patroclo, y en el último canto, el rescate del cadáver de Héctor, por parte de Príamo, padre del troyano asesinado, quien convenció a Aquiles con súplicas, que le entregara el cadáver de su hijo, para rendirle honores funerarios en Troya. Aquiles fue muerto por Paris, según el poeta Estacio, de una flecha en su talón, versión que es la más repetida popularmente.En la Odisea se relata el viaje de Ulises, durante diez años, luego de la guerra de Troya, que son contados haciendo referencia a veintiséis días, para reencontrarse con su hijo Telémaco. En esta obra el autor presupone que los lectores ya conocen el desenlace de la guerra de Troya.